Tu asesor financiero personal

Síguenos

Facebook Twitter Twitter

Calculadoras de Finanzas Prácticas

También pueden ser bajadas gratuitamente en la tienda Apple para usuarios de iPhone, iPad y iPod touch.
Bajar

Gastar sin culpa

La mayoría de las veces, gastar en un lujo o en algo con lo que soñaste, genera un sentimiento de culpa. Aunque deseabas ese producto o servicio, una voz interior te indica que puedes gastar ese dinero en algo más útil o que puedes mantenerlo ahorrado. A veces, cuando has realizado la compra, incluso mientes acerca de cuánto te costó o buscas justificar tu compra frente a los demás.

Es momento de aprender que los gastos impulsivos o aquellos que parecen un exceso también son válidos, si tenemos atrás una correcta administración para sustentarlos. Puedes darte gusto sin necesidad de causar daños irreversibles a tus finanzas ni angustiarte por el futuro.

Los primeros pasos
La primera recomendación que te ayudará a administrar de mejor manera el dinero, es saber diferenciar entre tres conceptos fundamentales:

  • Necesidades primarias. Se refiere a aquellos objetos o servicios indispensables para la conservación de la vida. Por ejemplo, alimento, prendas de vestir, vivienda.
  • Necesidades secundarias. Son objetos o servicios indispensables, pero están determinados por el estilo de vida. Es decir, puede haber coincidencias, pero normalmente cada persona tiene necesidades secundarias distintas. Por ejemplo, transporte, educación.
  • Gustos y deseos. Todas aquellas cosas que te gustaría adquirir, pero que son prescindibles. Por lo tanto, si no las obtienes, tu vida no se ve afectada de ninguna manera.

Elabora una lista donde segmentes tus gastos en tres columnas con cada uno de los conceptos recién mencionados. Sé muy honesto e identifica claramente a qué columna corresponde cada cosa. Por ejemplo, es una necesidad primaria comer; es un deseo comer langosta.

Pensando a futuro
Inicialmente, una lista de necesidades y deseos te dará una perspectiva de tus gastos actuales. Será como ver una fotografía de tus gastos y podrás identificar a qué rubro destinas más recursos. Pero además, esta lista te permitirá planear a mediano y largo plazo.

Cuando vayas a realizar un gasto, plantéate las siguientes preguntas: ¿lo necesito o lo quiero?, ¿lo puedo adquirir sin afectar mi presupuesto? Primero, debes identificar si es algo realmente necesario o si es un deseo. Sé honesto. En ocasiones se gasta por costumbre en cosas de las que podrías prescindir fácilmente.

Inmediatamente después, evalúa si tienes una posibilidad real de adquirirlo en ese momento o qué necesitas para lograrlo. Si puedes adquirirlo en ese momento, sólo asegúrate que no estás desequilibrando otras áreas de tu vida. Es decir, que tu gasto no vaya a tener una repercusión en tus finanzas futuras.

Si no lo puedes adquirir en ese momento, regresa a tu lista y define una estrategia para conseguirlo: ¿puedo recortar gastos de necesidades secundarias?, ¿hay sustitutos más económicos para alguna necesidad primaria?, ¿hay alternativas menos costosas para mis gustos?, ¿a qué no estoy dispuesto a renunciar?, ¿qué estaría dispuesto a cambiar?

En algunos casos, deberás hacer intercambios; éstos pueden ser temporales o permanentes. Por ejemplo, para conseguir el viaje en crucero que tanto deseas, durante un plazo de tiempo deberás comprar atún en lata en lugar de atún fresco. El ahorro que harás en una necesidad podrás destinarlo a un gusto. O al revés. Si necesitas comprar un impermeable para la temporada de lluvias, tal vez debas suspender la suscripción a tu revista favorita.

Recuerda que no hay imposibles. Para cada objetivo, deberás establecer una estrategia donde definas qué acciones hay que realizar y en qué plazo de tiempo podrás alcanzarlo. Siempre busca un equilibrio, de forma que ningún rubro se vea severamente afectado.

Cuando percibas que es necesario renunciar a algo, pon en la balanza lo que debes sacrificar a cambio de la ganancia que obtendrás. Si la ganancia es mayor, este será tu principal motivador y te ayudará a mantener el esfuerzo para conseguirlo.

Presupuesto y ahorro
Hacer un presupuesto es la clave para adquirir todo lo que deseas. Normalmente, haces un presupuesto mensual, partiendo de cuánto ganas y cuánto gastas. Es importante que en este presupuesto incluyas un porcentaje para los imprevistos. Los imprevistos también podemos dividirlos en negativos y positivos. Un imprevisto negativo puede ser una enfermedad o la descompostura de tu carro. Un imprevisto positivo es aquello que no tenías contemplado gastar, pero surge espontáneo y quieres hacerlo. Por ejemplo, una salida con amigos, el nuevo DVD de tu película favorita o un viaje de fin de semana.

Si contemplas también los imprevistos positivos, sabrás que mes a mes dispones de una cantidad fija para tus deseos. Esto te permitirá gastar con más tranquilidad. Además, podrás planear más fácilmente. Por ejemplo, si deseas unas vacaciones en el Caribe, ahorra el porcentaje destinado a imprevistos positivos. De esta forma, no afectarás tu presupuesto mensual, podrás cubrir cabalmente tus necesidades y lograr tu deseo.

Gracias a la identificación de estos tres conceptos, podrás orientar tu administración a satisfacer cada uno sin renunciar de forma definitiva al otro. Si eres constante y disciplinado, podrás adquirir lo que has soñado.

Consejo
Los gastos impulsivos o superficiales no se contraponen con la calidad. En todas tus compras, evalúa las características del producto o servicio, y asegúrate de que el precio sea justo de acuerdo a lo que recibirás. Gastar más no implica despilfarrar tu dinero.

Enviar a un amigo

Tu nombre:
Tu e-maill:
E-mail de tu amigo:
Mensaje:
Introduzca el código:


La información proporcionada a través de esta función de correo electrónico no será almacenada por Visa para ningún otro propósito. Por favor lea la política de privacidad de Visa para más detalles.