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Razon contra emoción

El dinero está constantemente vinculado al estado de ánimo. ¿A quién no le resultan excitantes las rebajas? ¿Quién no se ha emocionado al recibir un bono? Sin embargo, es justamente esta emoción repentina la que muchas veces no te permite reflexionar antes de gastar y terminas comprando algo inútil, innecesario o que no te gustaba tanto.

Cuando se trata de finanzas, lo mejor es mantener la cabeza fría. No permitas que tus gastos obedezcan a un impulso. Antes de comprar cualquier cosa, analiza si realmente lo necesitas y si su precio es justo por lo que obtienes. También revisa tu lista de prioridades y asegúrate que ese dinero no se ocupe en otra cosa.

Algunas recomendaciones sobre qué hacer respecto a tus emociones y el dinero:

  • No derroches. Es común que cuando recibes un aumento o un bono, quieras celebrar o comprar objetos que antes no podías adquirir. Es válido que premies tu esfuerzo, pero recuerda que aún hay gastos y responsabilidades financieras. Aunque tu poder adquisitivo haya aumentado, no es motivo para despilfarrar el dinero. Haz nuevamente tu presupuesto, basado en tus nuevos ingresos, y calcula qué cantidad puedes gastar libremente, sin comprometer otros gastos.
  • No te dejes llevar por la euforia. Cuando estás viviendo un momento muy agradable, es probable que quieras hacer cualquier cosa para extenderlo, cueste lo que cueste. Entonces, impulsado por la euforia, haces gastos que no tenías contemplados y que, seguramente, al día siguiente, te causarán una resaca financiera. Para evitar esto, lo mejor es que, de forma previa, determines una cantidad de dinero y te apegues a ella. Si crees que será muy difícil esto, al salir lleva sólo dinero en efectivo y deja las tarjetas en casa.
  • No gastes cuando estés triste o enojado. Cuando tu estado de ánimo no es óptimo, y decides hacer una compra, te estás arriesgando a irte a casa con algo innecesario, feo o muy caro. Cuando estás alterado, es difícil ser objetivo y analizar con claridad las decisiones. Es probable que la compra te haga sentir mejor momentáneamente, pero eso no significa que sea algo útil o necesario. Recuerda que comprar no es un remedio para tu malestar; mejor acércate con una persona de confianza y cuéntale lo que te sucede.
  • No te dejes llevar por las ofertas. Una oferta debe entenderse como la oportunidad de adquirir algo que nos gusta a menor precio. Sin embargo, para muchas personas la oferta es sinónimo de compra todo lo que puedas. A veces, hay rebajas tan tentadoras, que provocan una sensación imperiosa de tener aquello que se oferta y terminas comprando ese objeto, a pesar de no necesitarlo. Siempre que compres en temporada de rebajas, haz una lista de las cosas que quieras adquirir y apégate a ella.
  • Sí, a alcanzar tus metas financieras. La planeación, el ahorro y el gasto inteligente te llevarán muy lejos. Con orden y disciplina podrás seguir el plan financiero que hayas trazado para lograr uno a uno tus objetivos. En poco tiempo verás que llevar una vida financiera saludable, te hará sentir pleno y feliz.
  • Sí, a cambiar tu concepto del dinero. Gastar el dinero no es malo, como mucha gente cree; es un medio que nos permite subsistir y lograr nuestras metas. Lo importante es usarlo correctamente para garantizar lo indispensable y disfrutar lo que nos gusta. Mentalízate a ser administrador del dinero que tengas y a utilizarlo sabiamente.

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