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La independencia financiera

¿Cómo sería la vida sin tener que trabajar día a día para vivir como queremos? El sueño de todos es trabajar por el placer de tener satisfacciones profesionales, y no por necesidades de subsistencia. Para la mayoría, la vida transcurre en el día a día, donde nos planteamos objetivos de crecimiento para mejorar nuestro nivel de vida y el de nuestra familia, pero sin tener una idea clara de cómo será nuestro futuro. En nuestro panorama sólo se vislumbra trabajar muy duro para lograr lo que queremos ahora.

Hoy más que nunca, por la creciente movilidad y competencia laboral no se puede tener plena certeza de mantener un trabajo, por lo que debemos modificar nuestra forma de pensar.

Para lograr esa ansiada independencia financiera, es necesario que revaloremos lo que estamos haciendo, debemos entender que la empresa más importante somos nosotros mismos, y que será generosa de acuerdo a lo que pensemos y cuidemos de ella.

Al igual que cualquier empresa, debemos analizar nuestra situación actual y planear cómo hacerla más productiva.

Comencemos por escribir sobre nosotros lo siguiente:
Misión. Aunque parezca una cuestión de carácter filosófico, es muy importante que reflexionemos sobre este punto de manera seria. Tenemos muchos motivos por los que debemos entender cuál es nuestra misión en este mundo; sin embargo, y regresando al tema central de este artículo, es necesario comprender que nuestra misión no es sufrir toda la vida por causas económicas, por eso es imprescindible buscar la independencia financiera.

¿Cómo me veo en cinco, diez o más años? Esta es una de las mejores maneras de mentalizarnos para conseguir nuestros objetivos. Es la forma de dirigirnos a un punto bien definido, No obstante, en el camino se nos presenten obstáculos, otras oportunidades o accidentes que provocan que desviemos el rumbo, Nuestra visión hará que nuevamente regresemos a la ruta que nos habíamos propuesto.

Objetivos. Existen varios tipos de objetivos en nuestra vida, como el profesional, familiar, emocional, amistoso, espiritual, y el que nos ocupa ahora: el financiero. Como todo objetivo debe ser medible, es decir, debemos tener por escrito la cantidad a la que queremos llegar para lograr nuestra independencia financiera, y también anotar el tiempo en que deseamos lograrlo, sin estas dos referencias cualquier objetivo será solo una ilusión. Aparte de desear, es necesario que seamos realistas, un objetivo inalcanzable es igualmente ilusorio. Nuestro objetivo debe ser accesible, y éste puede realizarse a corto, mediano y largo plazo, ya que conseguirlo rápidamente nos alentará a seguir adelante.

Estrategias. En este caso, se debe elaborar un plan general, recomendamos que sea visual; es decir, diseñar un mapa de nuestra vida, donde se incluyan los objetivos. Aquí lo más importante es definir cómo lograrlos. En esta etapa es donde tomamos decisiones. Si la remuneración por nuestro trabajo actual no es suficiente para alcanzar nuestros objetivos, será necesario pensar en otra alternativa de empleo, o en opciones de ingreso adicionales. Lo importante es trazar un plan que nos brinde la oportunidad de generar lo suficiente para estar en posición de avanzar hacia nuestras metas. Es recomendable que se destine el tiempo suficiente para reflexionar y hacer los cambios que sean necesarios. Se requiere de una gran fuerza de voluntad para modificar nuestras costumbres o hábitos, y así lograr las condiciones que nos dirijan a donde queremos.

Ingreso. Este es el factor más importante que debemos calcular, y es la base para analizar nuestra situación actual. Sin embargo, para determinar exactamente cuál es nuestro ingreso, debemos considerar lo siguiente:

  • Ingreso bruto. El salario o sueldo con el que estamos contratados, sin considerar ningún otro rubro.
  • Impuestos. Es necesario separar lo referente a los impuestos de nuestro salario bruto.

Aportaciones sociales. Sabemos que en nuestro salario mensual se derivan aportaciones para seguridad social, IMSS, Afore, Infonavit y, tal vez, el pago de un seguro de gastos médicos para nuestra familia, el pago de una hipoteca, etcétera.

Gastos inherentes al desempeño de nuestra actividad, Este tipo de gastos, rara vez los consideramos como parte de lo que debemos deducir a nuestro ingreso bruto: la gasolina o el transporte para llegar a nuestro lugar de trabajo, la comida fuera de casa, ropa formal, estacionamiento, gastos de socialización. Todos estos egresos son necesarios sólo si trabajamos, por lo que es recomendable que los veamos como una deducción a nuestros ingresos por salario.

Ahorro. Éste se debe considerar como un pago más.
El ahorro siempre se deja al final de nuestro presupuesto, es decir, si sobra algo después de los gastos, entonces podremos ahorrar. El cambio de paradigma en este sentido es fundamental para lograr nuestros objetivos financieros. El ahorro deberá considerarse como un pago, y quizá, como el más importante. Tan importante como el de la renta, la hipoteca o la colegiatura. Si no avanzamos en este sentido, será muy difícil que algún día logremos nuestro objetivo. Quizá sea necesario sacrificar algún gasto superfluo, pero será fundamental que el ahorro se posicione dentro de los tres rubros más importantes al definir nuestro presupuesto.

Inversión. El manejo inteligente, educado de nuestro dinero.
El ahorro es la base para iniciar el camino a la independencia financiera, sin éste no hay nada. La inversión de ese ahorro es la clave para crecer más rápidamente para conseguir el objetivo. El principal factor para aventurarnos en esta actividad, son los conocimientos que tenemos de las herramientas de inversión que nos ofrece el mercado. Es vital que no nos aventuremos en inversiones que desconocemos, no obstante, un asesor financiero nos lo recomiende, es necesario que personalmente busquemos documentarnos sobre el producto que nos ofrezcan; nunca será demasiada la información que podamos adquirir sobre esa herramienta. Después podremos tomar decisiones y riesgos medidos. Nunca debemos actuar precipitadamente.

Disciplina. Nada de lo anterior tendrá sentido si no tenemos una firme voluntad y disciplina. Cualquier plan que realicemos será inútil si no lo ejecutamos adecuadamente. Nada debe hacer que desviemos nuestro camino, debemos ser fuertes ante las tentaciones del momento y del entorno social; nuestra visión ayudará, y la voluntad y disciplina serán los pilares para seguir adelante. Nunca nos arrepentiremos de no desviar el rumbo. El beneficio final es muy alto, por esa razón no será fácil, pero debemos seguir adelante.

Éxito. Se dice que no hay nada mejor que lograr lo que nos proponemos, y en nuestro objetivo económico en particular, estamos seguros que lograr nuestra independencia financiera en el menor tiempo posible, es uno de los mejores retos que más nos darán emoción en nuestra vida. Ser autosuficientes ahora y siempre será lograr el éxito económico.

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