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Consejos financieros para papás

Convertirse en padre por primera vez es muy emocionante. Es un evento que reúne a la familia debido a la llegada de un nuevo integrante a la misma. Si recién te convertiste en padre, a continuación te damos algunas sugerencias financieras y estés preparado en caso de algún imprevisto.

Elabora un presupuesto. La llegada de un nuevo miembro supone más gastos, por lo que te recomendamos que elabores un presupuesto anual en el cual incluyas al nuevo miembro y todo lo que necesitará; ropa, pañales, consultas médicas, etcétera.

Contrata un seguro de vida. Un seguro de vida protegerá a tu familia en caso de alguna eventualidad. Con ese dinero podrán seguir conservando cierta estabilidad económica para salir adelante.

Ten una inversión. Destina una cantidad para invertirla en algo que beneficie a tu familia, puede ser la compra de una casa, la universidad de tus hijos. Recuerda que de acuerdo a tu meta se establecerá el plazo, por ejemplo la compra de un inmueble requeriría una inversión a largo plazo. Si deseas comenzar a invertir de manera sencilla puedes crear una cuenta gratuita en Cetesdirecto: www.cetesdirecto.com

Crea un fondo de emergencias. Separa y destina dinero para este fondo cada mes. Procura tener por lo menos seis meses de tu sueldo ahorrados en caso de que se presente algún imprevisto como un accidente, enfermedad o pérdida de empleo.

Puedes depositarlo en una inversión de corto plazo para obtener algunos rendimientos, pero recuerda que no deberás tocarlo, para que ,si una eventualidad se presenta, puedas resolverla.

Para otra decisión financiera de gran trascendencia se agrega lo siguiente:

Un ingreso o dos
Una de las decisiones más difíciles para los nuevos padres es concluir si uno de ellos se queda en casa tiempo completo. No importa cuánto deseemos que no fuera así, esta decisión frecuentemente se basa en consideraciones financieras en vez de basarse en cuestiones emocionales y de desarrollo.

Éstas son algunas preguntas que tal vez te ayuden a guiar tu decisión:

¿Ambos empleos están pagando bien?
Un empleo significa más que sólo ingresos, también incluye gastos. Hay que considerar la gasolina y/u otros gastos relacionados con el transporte. Tal vez comas fuera de la casa mucho más cuando estás trabajando. También necesitarás pagar por el cuidado infantil cuando estás trabajando. Suma todos estos gastos relacionados con el trabajo para determinar verdaderamente cuánto perderías por quedarte en casa. Tal vez no sea una pérdida tan grande como creías.

¿Puedes afrontar no trabajar?
Resta de tu presupuesto tu ingreso y los gastos relacionados con el empleo. Si eso produce un déficit, fíjate si puedes reducir algún gasto. Trata de mantener a salvo tus ahorros como sea posible.

Si necesitas empezar a hacer economías, es mejor empezar lentamente. Disminuye los gastos mientras sigues trabajando, aumentando así tus ahorros. Sigue recortando los gastos y eventualmente, tal vez hayas recortado lo suficiente para dejar tu empleo. Aun si no puedes hacerlo, habrás aprendido a vivir más simplemente y habrás ahorrado algún dinero en el proceso.

¿Cuáles son los costos emocionales?
Algunos padres no pueden esperar el momento de volver al trabajo después de una ausencia de maternidad o paternidad. Si bien, la relación entre padre e hijo puede ser tan bella y agradable, también puede convertirse en sofocante.

Los padres frecuentemente añoran la compañía y la conversación de otros adultos, la satisfacción de trabajar y la estructura de un día normal en la oficina. Si decides ser un padre que se queda en la casa, asegúrate de recibir los estímulos que necesites saliendo de la casa de vez en cuando, pasando tiempo con los amigos o haciendo arreglos para que venga una niñera de confianza para que puedas pasar un tiempo ocupándote solamente de tí mismo.

Por otra parte, muchos padres se sienten culpables por dejar a sus hijos en el cuidado infantil y tienen dificultades para volver al trabajo. Temen no ser buenos padres. Pero la realidad es que los padres felices son los mejores padres. De modo que, trabajar y volver a la casa para pasar tiempo de calidad con tu hijo, tal vez sea una mejor opción que hacer economías para pasar las veinticuatro horas de estrés con él.

Recuerda que mantener tus finanzas bajo control te ayudará a administrar tus recursos de mejor forma. Asimismo, estarás preparado en caso de tener dificultades. De esta forma, la tranquilidad de tu familia no se verá afectada.

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