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Seguros hipotecarios

Un crédito hipotecario es un contrato por medio del cual se establece que una persona o entidad financiera (denominada el acreedor) presta una cantidad de dinero a otra persona o institución (denominada deudor), teniendo como garantía un bien, por lo general, un inmueble.

A ese bien que funciona como garantía de pago se le conoce como la hipoteca.

El crédito hipotecario funciona de la siguiente manera: las partes involucradas convienen un plazo y condiciones para pagar la cantidad prestada. En caso de incumplimiento, el acreedor tiene derechos de propiedad sobre el bien que fue establecido como garantía.

Puesto que el acreedor tiene un bien material que respalda el dinero prestado, puede conceder a los usuarios cantidades mayores con intereses más bajos y plazos extendidos.

Sin embargo, conviene aclarar que solicitar un crédito hipotecario no implica que el deudor pierda la propiedad sobre su bien, sino que sigue siendo el cliente mientras respete las condiciones establecidas en el contrato. Por lo tanto, tiene la facultad de alquilar o incluso vender su bien, dentro de lo pactado al contratar el préstamo.

Consideraciones al solicitar un crédito hipotecario
Antes de solicitar un crédito hipotecario es muy importante estar seguros de las condiciones que solicitan las distintas instituciones financieras para tomar una decisión bien informada.

Es muy recomendable comparar lo que ofrecen los diferentes bancos y cajas de ahorro antes de inclinarnos por una instancia u otra.

Al realizar la comparación, uno de los puntos que debemos considerar fundamentales es el de las comisiones, es decir, las cuotas extra que cobran los acreedores por manejar nuestro crédito.

Las comisiones más importantes en las hipotecas son las siguientes:
La comisión por apertura. Consiste en el porcentaje que cobra el banco al inicio de la operación por conceder la hipoteca. Esta comisión influye de manera notable sobre el costo real de la hipoteca.

La comisión por amortización anticipada. Es la cuota que cobra la institución financiera por anticipar pagos y reducir la deuda. Esta comisión se cobra en compensación por la reducción de intereses que conlleva el pago anticipado.

La comisión por subrogación de la hipoteca. Esta comisión es aplicable en caso de que el deudor decida vender la propiedad hipotecada. En este caso, el comprador deberá pagar el restante de la hipoteca.

La comisión por cancelación de la hipoteca. Esta comisión es parecida a la de amortización anticipada. Tiene lugar cuando liquidamos la deuda en su totalidad antes del plazo convenido.

Los seguros hipotecarios
Ahora bien, los seguros hipotecarios (que, dependiendo de la institución otorgante, son opcionales u obligatorios) son contratos de protección que se compran al momento de adquirir un crédito hipotecario, con la finalidad de proteger el bien hipotecado. Este seguro ampara la propiedad en hipoteca durante el plazo pactado en el contrato. Es una forma en que los otorgantes del crédito protegen el bien que sirve como garantía del préstamo.

Por lo general, el costo del seguro hipotecario se incluye en el monto calculado a pagar por el crédito. El seguro también resulta benéfico para el usuario puesto que su inmueble está protegido contra eventualidades negativas.

Existen varios tipos de seguros hipotecarios, los cuales conviene conocer para decidir cuál es el más adecuado al momento de establecer el contrato hipotecario. Los hay muy sencillos, que sólo cubren daños mayores al bien hipotecado, y los hay más complejos que incluyen protección para los bienes muebles que se encuentran dentro de la propiedad y que incluyen también un seguro de vida que impide que los herederos deban pagar la hipoteca en caso de fallecimiento del deudor.

Tipos de seguro para inmuebles
Cobertura por daños materiales. Deberá cubrir desperfectos causados por elementos externos como la lluvia y otros fenómenos atmosféricos, además de daños por incendios, explosiones o terremotos.

Cobertura por robo. Cubre el monto de los daños causados por robo o intento de robo. No en todos los casos se amparan los elementos contenidos en el inmueble; sin embargo, la cobertura por robo debe cubrir el costo de reparaciones tanto de la fachada como de la estructura interna de la propiedad. Por ejemplo, cambio de cerraduras y llaves, reemplazo de ventanas o protecciones rotas, gastos de habitabilidad de la vivienda, entre otros.

Cobertura de garantías complementarias. En esta categoría se incluyen gastos por pérdida de alimentos refrigerados por fallo eléctrico, robo de joyas, efectos personales.

Cobertura de responsabilidad civil. Ampara los costos de posibles indemnizaciones, fianzas y costos jurídicos, así como daños a terceros.

Cobertura de defensa jurídica. Esta modalidad cubre reclamaciones por daños, defensa penal, reclamaciones por temas laborales, procedimientos en caso de deceso, etcétera.

Los seguros hipotecarios son muy útiles, por lo que conviene pensar en ellos aún si no se nos obliga a adquirir uno al contratar el crédito. Nos permiten tener la tranquilidad de que si llega a suceder un imprevisto negativo, contamos con un respaldo tanto económico como legal, para enfrentarlo.

Conocer las diferentes modalidades de seguros hipotecarios nos da una perspectiva más amplia sobre nuestras posibilidades de elección. Es importante inclinarse por las opciones que más nos convengan de acuerdo con nuestras expectativas y estilo de vida.

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