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Grandes ahorros

Los gastos pequeños son aquellos egresos repentinos que implican poco dinero y que, la mayoría de las veces, no están programados en tu presupuesto mensual. No es posible establecer una cantidad, porque el concepto de poco dinero estará determinado por tus ingresos. Sin embargo, en términos generales podemos referirnos a pagos menores, como comprar un dulce o dar una propina.

Estos pequeños gastos conllevan algunos riesgos. El primero, que son impredecibles, porque surgen según una necesidad o un antojo del momento. El segundo, que fácilmente se vuelven cotidianos, por ejemplo, el café de la tarde o la revista mensual. Y el tercero, porque al ser poco dinero, no sientes el impacto en tu economía.

Puedes pensar que esos pequeños gastos no significan nada, pero te mostraremos en la siguiente tabla algunos ejemplos del efecto que tienen en tus finanzas.

Al día A la semana Al mes Al año
Valet Parking $30 $210 $840 $10,080
Dulces $10 $70 $280 $3,360
Propinas $15 $105 $420 $5,040
Totales $225 $1,575 $6,300 $75,600

El ejercicio anterior puede funcionarte en dos sentidos. Para empezar, puede ayudarte a descubrir por qué no te alcanza el dinero. Toma en cuenta que al hacer un presupuesto, lo primero que debes contemplar son los gastos obligatorios, por ejemplo, renta o mensualidad de tu hipoteca, alimentos o los gastos de mantenimiento de tu auto. Una vez cubiertos estos gastos, el restante es el dinero libre que podrás utilizar para ahorrar, invertir o para otros gastos. Si el acumulado de gastos pequeños supera esa cantidad libre, estarás en riesgo de desequilibrar tus finanzas y pronto incurrirás en deudas, pues el dinero no será suficiente para pagar lo primordial. Además, conocer el total de los pequeños gastos puede convertirse en una estrategia de ahorro. Aquí es donde comienza la magia de las finanzas. ¿El café diario puede convertirse en unas vacaciones a la playa? ¡Es posible! Piensa en algún objetivo que considerabas inalcanzable y evalúa cómo puede hacerse realidad con algunos ajustes a tus gastos. Recuerda que no se trata de sacrificar tus comodidades, sino de saber en qué ahorrar y en qué gastar.

Para que el ahorro se convierta en un hábito, no debe ser un sacrificio doloroso. Antes de renunciar a algo que te gusta, analiza las alternativas a tu alcance. Por ejemplo, cambiar tu café gourmet por un café regular que sea más económico. Harás el pequeño gasto aún más pequeño y podrás destinar parte de ese monto a otros fines. Por último, haz una evaluación costo-beneficio. Piensa en el objetivo que quieres lograr y qué necesitas para conseguirlo. Aunque el plazo para conseguirlo será mayor, el esfuerzo valdrá la pena por la recompensa esperada.

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