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Trabajando en casa

Muchas personas que trabajan en oficinas sueñan con poder realizar su trabajo desde casa. Algunos pueden cumplir la fantasía al emprender un negocio propio o conseguir una actividad remunerada que no requiera de su presencia física en una oficina.

En la actualidad, gracias a los servicios de telecomunicaciones como la telefonía móvil e Internet, trabajar desde casa ha comenzado a volverse una realidad (al menos parcial) para cada vez más personas.

Sin embargo, sucede que quienes trabajan en casa no pueden acomodarse del todo a este estilo laboral.

Despertar a la realidad Las principales quejas de quienes laboran desde su domicilio están relacionadas con problemas domésticos, aburrimiento, pérdida de tiempo y baja productividad. Esto sucede, en gran medida, por la falta de contención, estructura y seguridad que dan los trabajos en oficina.

Puesto que no hay un jefe o una institución que imponga las reglas, es muy frecuente que las personas no organicen su tiempo de manera adecuada y tengan la impresión de trabajar más que si estuvieran en la oficina.

Aunque uno de los objetivos que se persigue al trabajar desde casa es el ahorro, puesto que ya no es necesario desplazarse, gastar dinero en gasolina, transporte o comer en restaurantes todos los días, algunas personas que trabajan en casa comienzan a notar que sus gastos no disminuyen, sino que incluso llegan a aumentar.

¿Qué hacer para optimizar nuestra productividad cuando trabajamos en casa?
A continuación presentamos algunas ideas para aumentar la productividad, evitar el aburrimiento y maximizar el ahorro.

  • Separar el trabajo de lo doméstico. La regla primordial que se debe seguir al trabajar desde casa es no mezclar el trabajo con las tareas de la casa. Como hemos mencionado antes, es muy frecuente que al trabajar desde casa se pierda el sentido de estructura que se tenía al ser empleado en una institución. Así pues, debemos convertirnos en nuestros propios jefes y dejar muy en claro (tanto a nosotros mismos como a los que nos rodean) que estamos realmente trabajando, aunque no hayamos salido a trabajar.
  • Delimitar el tiempo de trabajo. Es muy importante que las personas que trabajan en casa tengan un horario establecido que sea respetado. No es recomendable realizar actividades domésticas como ir al súper, hacer pagos en el banco, limpiar la casa o cocinar en el horario de trabajo asignado. Si el trabajo es impredecible, conviene realizar un calendario semanal para saber qué cosas nos demandará esa semana y así organizar el horario. Los horarios de comida y descanso deben planificarse con antelación, de otra forma nos encontraremos haciendo el tercer break del café a las once de la mañana, sin haber avanzado realmente en lo que debíamos hacer.
  • No mezclar gastos. Otro problema que experimentan quienes trabajan en casa es la falta de separación entre los gastos domésticos y los gastos laborales. Así pues, sucede que las personas toman prestado del gasto de la casa para cubrir los compromisos económicos que demanda el trabajo y viceversa. Este comportamiento debe ser evitado a toda costa puesto que impide ver la ganancia real de la actividad laboral y puede generar confusiones administrativas.

    En la separación de gastos puede tenerse (siempre que sea pertinente o necesario) una segunda línea telefónica sólo para el trabajo, comprar material de papelería (hojas de impresión, tinta de impresora, bolígrafos, cuadernos, clips, etcétera) en una cuenta separada de los insumos caseros.

  • Evitar la monotonía. Como habíamos mencionado, algunos se encuentran con que trabajar desde casa puede resultar tedioso. Esto sucede porque al estar en casa el trabajador y su familia sienten que no está realmente trabajando. Para resolver este problema podemos hacer varias cosas:
  • Alistarnos y cuidar el arreglo personal como si tuviéramos que salir a la oficina. Aunque es más cómodo, no es recomendable pasar de la cama al desayuno y de ahí a trabajar en pijama. Hacer esto incrementa la sensación de que el trabajo no es trabajo y, aunque puede ser agradable los primeros días, a la larga, contribuye a la falta de motivación. No es necesario vestirse formalmente con saco y corbata o zapatos de tacón, simplemente ropa que nos haga sentir que existe un cambio entre la vida doméstica y la laboral.
  • Dar un paseo cada dos o tres horas. Para evitar la sensación de monotonía que da estar en un mismo lugar por períodos prolongados conviene programar un breve descanso cada cierto tiempo. El descanso debe ser medido para evitar el desorden, pero no debe olvidarse. Una buena idea para descansar y romper con el tedio es caminar alrededor de la manzana o, si hay un parque cercano, pasear un rato. Cada quien puede decidir el tiempo de descanso, pero lo ideal es que sea de entre diez y quince minutos (no más).
  • Diseñar una oficina casera. Finalmente, es de gran importancia delimitar el espacio de trabajo. Si se utiliza una computadora portátil no es bueno acomodarse donde sea, puesto que esto lleva al desorden y a una baja productividad. No es necesario tener una casa grande con una oficina independiente ni mucho menos. Simplemente se debe destinar una mesa limpia y ordenada en la que se coloquen los instrumentos de trabajo todos los días en un lugar fijo. En la oficina casera debe haber luz y ventilación suficientes (conviene buscar la cercanía de una ventana), decoración sencilla y agradable a la vista, así como música de fondo (de preferencia sin letra, sólo melódica) para aislarnos del ruido y distracciones que pueden ocurrir en la casa.

Referencia: www.profeco.gob.mx

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