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Mudándose de casa

Casa nueva significa una nueva etapa de la vida. Ya sea que te mudes solo, en pareja o en familia, esto implica el inicio de un nuevo proyecto, que incluye cambio de ambiente, de localidad y de lugares para realizar tus actividades cotidianas.

Dentro de los detalles que debes tener en cuenta en este proceso, considera uno muy importante: la mudanza.

Aquí te presentamos algunos consejos para que tu mudanza sea práctica y sencilla

  • Busca un servicio de mudanza con al menos quince días de anticipación. Consulta varias opciones para cotizar y comparar costos. Pregunta qué capacidad tiene el vehículo de carga e indica las dimensiones de tus muebles, para confirmar si el tamaño del camión es acorde a tus pertenencias. Te recomendamos reservar el servicio, para garantizar el precio que te dieron inicialmente y las condiciones pactadas. Evita pagar de más por un servicio contratado de último minuto o tener que posponer el traslado porque no hay camiones disponibles.
  • Es conveniente contratar a profesionales, porque ellos saben cómo manejar el mobiliario. Un experto sabe cómo empacar los muebles para no dañarlos y cómo cargarlos para que no sufran alguna lesión. Es una inversión que te ayuda a asegurar la integridad de tus bienes y tu bienestar físico.
  • Empaca poco a poco tus pertenencias, empezando con aquellas cosas que no usas a diario. Hazlo con anticipación, así sabrás cuántas cajas necesitas transportar al momento de pedir el presupuesto a la compañía de mudanzas.
  • Programa la mudanza en un día sin tanto tránsito. Recuerda que es probable que ese día debas hacer varias veces el trayecto de la nueva casa a la anterior. No es recomendable mudarse en horas pico. Ahorra tiempo y gasolina.
  • Compra alguna envoltura para muebles, como plástico de burbujas, plástico envolvente o protección para forrar sus esquinas. Dependiendo de la cantidad y el tamaño de los muebles a cubrir, evalúa si conviene más comprar un rollo completo o sólo algunos metros. El gasto de estos materiales es menor comparado con el daño que pueden sufrir tus muebles o aparatos.
  • Pide apoyo a tu familia o amigos para supervisar la mudanza. Haz un inventario previo de tus pertenencias. Es recomendable que una persona supervise la salida de los muebles, otro la carga en el camión y uno más que coordine la recepción en el nuevo lugar. De esta manera, todos vigilarán que no sufras pérdidas de tus bienes cuando al finalizar la mudanza, hagan un cotejo del inventario.
  • Transporta los objetos valiosos y pequeños en tu automóvil y no en el camión de la mudanza.
  • Durante la descarga en el nuevo lugar, indica al personal de la mudanza en dónde colocar las cosas. Algunas compañías ofrecen un servicio completo que incluye desempacar y montar nuevamente el mobiliario. Elige la opción que se ajuste mejor a tu presupuesto.
  • No retires las envolturas protectoras hasta que el mobiliario esté ubicado en su lugar definitivo. Así, si quieres mover un par de cosas, podrás cargarlas con mayor facilidad y evitarás que se maltraten.
  • Ten en cuenta algunos gastos inherentes a la mudanza. Ese día no tendrás alimentos ni utensilios de cocina disponibles, así que contempla el gasto de comida a domicilio o de algún restaurante cercano. También considera un gasto extraordinario de gasolina por los motivos antes expuestos. En algunos casos, es probable que falten focos en algunas habitaciones o requieran reemplazo. Incluye este gasto en tu presupuesto.

Una mudanza bien planeada puede quitarte mucho estrés de encima. Te permitirá establecer un presupuesto controlado que beneficie tu bolsillo, además de ahorrar tiempo y esfuerzo. Recuerda que no sólo se trata de cambiar de casa, sino de proteger tu patrimonio.